Dei e Pianeti ( Dioses y planetas ) 1993

Dei e Pianeti ( Dioses y planetas ) 1993

Dei e Pianeti ( Dioses y planetas ) 1993

Foto inicial

Desde el inicio de los tiempos la humanidad ha mirado hacia el cielo para encontrar respuesta a temas fundamentales de su existencia: la vida, la muerte, el amor…Los dioses del cielo, a través de signos más o menos explícitos, determinaban la bondad de las cosechas, la fertilidad de los animales, cualquier aspecto del presente a la tierra. Y desde entonces hombres y mujeres han continuado mirando hacia el cielo, con planteamientos filosóficos, religiosos, supersticiosos, técnicos o científicos.

Los astros y sus movimientos precisos, matemáticos, con todo el misterio que todavía les envuelve, a menudo han determinado las obras o han sido fuente de inspiración para los artistas de todos los tiempos y en los más diversos campos: los arquitectos de culturas antiguas, pintores, literatos y músicos de diferentes épocas. Y ahora GALLARDO también levanta la mirada hacia arriba y nos ofrece el resultado de su particular observación.

En sus obras encontramos pinceladas y detalles que nos recuerdan los mitos de la antigüedad clásica, pero no solamente eso. Esta base cultural es uno de los puntos de partida, como también lo puede ser la obra musical de HOLST. Después viene la mirada particular, la reflexión personal que individualiza y hace diferente su trabajo de otras propuestas.

La forma y disposición de figuras y símbolos que representan los diferentes planetas nos invitan al juego de la reflexión-interpretación: un Mercurio equilibrado y acompañado de alfa y omega, principio y fin como el sol y la Luna de Marte; los sueños y el mundo interior de Venus; las flores, la sangre y el jabalí de Adonis…hasta llegar a Gea, el más personal y más al margen del mito.

Respecto a su trabajo anterior, MIRAR MIRATGES, ahora las texturas son más lineales, la pintura pierde terreno a favor del dibujo, pero sin olvidarse del color. Las caras de las figuras, antes imprecisas, son ahora más definidas, pero aun permanece el cuerpo distorsionado, desequilibrado. Los colores también son más puros, sin tanta mezcla. Todo eso nos habla de un GALLARDO inquieto, distante del pintor de obra uniforme y monotemática, que continua experimentando, buscando y haciendo camino.

Josep Monjo
Mayo 1.993